Con clientes internacionales, un buen contrato pesa más que con clientes locales: no hay cercanía física ni conocidos en común que faciliten resolver un malentendido de forma informal.
Cláusulas que no deberían faltar
- Alcance del proyecto (scope): qué incluye y qué no, para evitar el "scope creep" sin coste extra.
- Condiciones de pago: divisa, plazos, qué pasa si hay retraso, si hay adelanto (deposit).
- Propiedad intelectual: cuándo se transfiere la propiedad del trabajo entregado (normalmente, tras el pago completo).
- Ley aplicable y jurisdicción: qué legislación rige el contrato en caso de conflicto.
- Cláusula de cancelación: qué ocurre si el cliente o tú canceláis el proyecto a medias.
¿Contrato propio o el de la plataforma?
Si trabajas a través de Upwork o Fiverr, los términos de la plataforma ya cubren buena parte de esto. Fuera de plataforma (trato directo con el cliente), redacta o adapta siempre un contrato propio, aunque sea corto — un simple documento firmado por email reduce muchísimo el riesgo de impago o malentendido.